Amaral siempre sorprende. Me confieso admirador de este grupo, que se ha establecido con firmeza y verdadera autoridad en el panorama pop-rock español.
Llevo un par de días escuchando el Gato Negro, y en esta mañana lluviosa y fría ha llamado mi atención este blues de la generación perdida. Aparte de los acordes ochenteros -todo el disco me suena vagamente a Nacha Pop-, la letra repite un tópico de cantante rebelde: dices que yo soy una veleta, que soy una cometa, que no he luchado en mil guerras, que me voy a caer, que no me entero de nada… vamos, la típica reivindicación de joven rebelde: papá, no me digas lo que debo hacer que ya soy mayorcito. Sin embargo, Amaral va más allá. Ese rollo del joven rebelde es el de siempre.
Porque aunque somos diferentes, nos gusta experimentar y queremos disfrutar nuestra juventud al máximo, eso no nos impide saber que hay otros que también han vivido su juventud, y su madurez, e incluso su vejez. Hay quienes saben, con seguridad, mucho más de la vida que nosotros; que aunque no entiendan Internet, saben quién es un amigo. Aunque no entenderán jamás twitter, nos dirán qué hace sonreir a una chica.
Por eso Amaral emociona cuando dice que “sé que siempre dices la verdad, aunque duela, y por eso yo siempre te voy a escuchar, cuando dices que yo soy una veleta…”.
Me gusta, es refrescante, es a la vez profundo, joven y provocador.
Tags: hobbies