Mirando la interesante web de Roy Tanck, a la qué llegué porque me llamó la atención una “nube de etiquetas tridimensionales”, me encontré con un post en el que cuenta sus experiencias comprando su equipo de cine en casa. Me pareció muy interesante por la forma en que cuenta de una forma concisa los fallos que cometió al comprar su equipo. Voy a intentar hacer mi versión,  aportando mi propia experiencia. Five home cinema tips I learned the hard way | Roy Tanck’s weblog.   En fin, al grano, estas son mis sugerencias:

1. Invierte en un mando a distancia universal

Sí, son caros, pero simplifican mucho la vida, limpian de trastos tu salón, hacen que tu mujer no te maldiga cada vez que quiere ver la tele o escuchar un CD, y además, son muy personalizables. Mi única recomendación aquí es un Logitech Harmony, que es el que yo uso. El modelo es el 880, que tiene una pantallita en color de un tamaño razonable, pero le compré a mi padre un 550, que es lo mismo pero con pantalla de cristal líquido tipo reloj Casio de los ochenta, y es lo mismo, hace lo mismo, sirve igual y cuesta la mitad. Y si tienes suerte, lo puedes encontrar de segunda mano a un precio de risa. Yo tuve suerte, se lo compré a un tipo de Alemania en eBay; decía que estaba la batería estropeada (me enteré después de comprarlo, ya que no hablo ni jota de alemán). Cuando me llegó descubrí que un poco de alcohol aplicado con bastoncillos en los conectores de la base de carga solucionó el problema. ¿Qué hace a este aparato indispensable?. Pulsas un botón y en 10 segundos estás viendo un DVD. Le das a otro y estás escuchando la radio y el resto de tus aparatos se han apagado. Si estás viendo el DVD y le das al botón >| pasas de capítulo, pero si estás escuchando la radio y le das a ese botón, saltas a la siguiente emisora predefinida. Todo funciona como se espera que funcione. Y álgo que parece una tontería: le das al botón de apagar, y te vas a dormir. Él se encarga de apagar todo. Lleva un poco de tiempo hacer los ajustes para que se adapte a tu sistema particular, pero una vez afinado, ya no hay vuelta atrás. Tengo una pila de mandos guardaditos en un cajón, criando polvo; y otra pila de pilas que me han ahorrado ir a Ikea a comprar más, al menos hasta el 2012.

2. Piensa antes de comprar

Me dirás que ya lo has pensado: quieres unos altavoces enormes para oir todo como en el cine y una tele enorme para ver todo como en el cine. Pues quizá sea una buena idea, pero probablemente no. Primero de todo: ¿pero tú has visto tu salón, piltrafilla?. La mayoría de la gente, sobre todo en estos tiempos que corren, tienen un saloncito que apenas supera los 10m2. Con esas dimensiones, poner unos altavoces de 200W es tan ridículo como si en Kinépolis tuvieran una minicadena JVC para reproducir el sonido. Te gastarás el triple de lo que necesitas, pues a los niveles a los que se suele escuchar la música, incluso los sábados en que decides hacer limpieza y orden en casa con la música a tope, aprovecharás un 30% de su capacidad, y a niveles normales, para escuchar a Norah Jones, lo oirás igual de bien con unos altavoces de 3000 € que con unos de 800 €. Segundo, ¿a qué vas a destinar tu equipo? Si la mayor parte del tiempo ves series por la tele, ocasionalmente ves pelis, y escuchas música pop y rock de fondo mientras haces otras cosas no necesitas el mismo equipo que si eres un melómano que vibra con el Réquiem de Mozart, contiene el aliento al ver a Sauron despojado de su yelmo y su anillo y sólo ves series en DVDs originales o descargadas en HD. Para este último caso, invierte en un buen ampli o un receptor de A/V. Que soporte varias entradas digitales tanto de audio como de vídeo. Con esto solucionarás el problema del bueno de Roy Tanck, quien se quedó sin entradas HDMI porque su tele sólo tiene una. La mía sólo tiene una, pero el AV tiene tres, con lo cual me basta por el momento.

3. Ten paciencia

Un equipo todo en uno es muy tentador. Te vas a unos grandes almacenes y te ofrecen un conjunto de cine en casa a un precio atractivo. Lo ves ahí y parece que suena bien, la tele se ve bien, y además, en un par de días lo tienes todo instalado en tu salón. El problema es que estos sistemas son muy cerrados, generalmente de baja calidad, y se quedan fácilmente obsoletos. Mi recomendación, especialmente si quieres un equipo que perdure en el tiempo, que te dé calidad y se adapte a tus necesidades, es que tengas paciencia e inviertas poco a poco en cada uno de los elementos. Y quiero decir con esto invertir dinero y tiempo. Vete a una tienda de equipos donde te puedan atender expertos, no comerciales cantamañanas que no distinguen entre progresivo y entrelazado. Y escúchales, apunta lo que te interese, pide audiciones, compara, combina, y finalmente decide cuál es el sistema que más te gusta cómo suena y se ve. Déjate aconsejar, pero ten en cuenta -esto te lo confirmará el experto-, que hay un punto en que es cuestión de gustos personales. Los temas de claridad, fuerza de bajos, brillo, color… y presupuesto, serán tus parámetros para decidirte. Un día te sentarás y dirás: “esto es lo que quiero”. Empieza con algo básico: si andas justo de dinero, invierte sólo en uno o dos elementos del sistema. Según tus necesidades, pueden ser un par de torres frontales, o un receptor AV, o sólo la TV, o el lector de DVD.

4. Huye de los combis y baratijas

Los aparatos combis combinan varios dispositivos en uno: CD y DVD, CD, DVD y TDT, TV y DVD, etc. Un tío de una tienda me dio un consejo bastante bueno: si un DVD cuesta 400€ y un CD-DVD también, piensa que la calidad de los componentes del segundo será aproximadamente de la mitad que el primero, aunque parezca que es lo mismo, pues tienes que asignar esa cantidad a las dos cosas, por mucho que compartan elementos. Un DVD de 400€ reproducirá CDs, pero no fue pensado para eso. Con las baratijas, me refiero a las ofertas del Leedel, de Carnefur o de Pececiti. Si por 99€ te dan un reproductor de CD, DVD, DivX, lector de tarjetas, USB, grabador con disco duro interno y wi-fi, mientras que, en la tienda de Hi-Fi de tu barrio, un reproductor CD cuesta él solo 399€, arquea las cejas con razón, porque evidentemente hay sapo tapao. La calidad de los componentes será mala, mala; los conectores serán de hojalata, los chips de procesamiento serán de Spectrums reciclados, y los habrán ensamblado niños de la calle enganchados a grilletes.

5. Lee, investiga, escucha

Cómprate revistas, busca reportajes por Internet, entérate de si tal o cual componente se entiende bien con los otros. Pero sobre todo, busca en los foros. En los foros la gente cuenta sus experiencias personales. Hay de todo: ten cuidado con los listillos de esos de mi equipo es el que suena mejor. Aparte de pesados y aburridos, pueden confundirte. Escucha lo que la gente dice de sus equipos, de los componentes nuevos, etc. Sabrán menos que el vendedor de la tienda, pero conocen bien su sistema. Pero no te dejes convencer sólo por lo que dice la gente. Insisto, escúchalo por ti mismo.

Bueno, al final me ha salido una guía de consejos de compra. Si tengo tiempo, iré añadiendo más sugerencias. Espero que a alguien le sea útil.

Como referencia por si a alguien le interesa comentar sobre algún componente concreto, mi equipo actual es el siguiente:

También hay un receptor de TDT Phillips, pero no importa mucho porque la recepción de la antena es tan mala que no se ven ni la décima parte de los canales. Mi única solución sería derruir los edificios que tengo enfrente y que me tapan la visibilidad de las antenas. Pero eso es harina de otro costal… ¡Suerte!

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