
Frío
En esta época del año, tan propicia para contraer constipados, recuerdo que no es el frío el que nos constipa, al menos no directamente. El frío no hace sino reducir el aporte sanguíneo en algunas zonas frágiles de nuestro cuerpo como nariz, boca y ojos, lo que nos hace más vulnerables. Además, nos apiñamos en espacios reducidos y a una temperatura ideal para que las bacterias y virus malvados nos agredan sin piedad.
La mejor defensa para no sucumbir a de estos microbichos es mantener la temperatura corporal constante y estar limpios. Y aunque uno se duche todos los días, eso no es suficiente para estar a salvo. Es recomendable, además, cuidar la higiene de forma especial:
- Lavarse las manos con frecuencia a lo largo del día, especialmente tras estornudar o ir al baño.
- Enjuagarse la boca con un enjuague bucal después de lavarse los dientes
- Evitar dar la mano siempre que sea posible (y no destruya tus relaciones sociales)
- Evitar las aglomeraciones.
- Limpiar concienzudamente el teclado y el ratón.
Lo del teclado y el ratón es lo que me ha motivado a escribir este artículo. El ratón es suficiente con limpiarlo con un trapo húmedo de agua y un limpiador jabonoso. La limpieza del interior es otra historia, pero pienso que no afecta demasiado a la higiene. Al teclado, no obstante, sí que merece la pena prestarle atención, pues puede contener más bacterias que el váter de tu oficina, por no hablar del de un bar o restaurante.

Bacterias en tu teclado
Tras varios meses o incluso años de uso, los teclados son la parte más sucia de un ordenador. Las tripas de la caja (si es uno de sobremesa) se llenan de polvo, es cierto, pero se queda en eso: polvo, y alguna de esas “bolas del desierto” que a veces se dan debajo de la cama cuando hace mucho que no se barre. Sin embargo, los teclados, además de polvo, acumulan migas, café, grapas, pelos (especialmente a los que se nos cae), piel muerta, y otras sustancias insospechadas, portadoras de las temibles bacterias, causantes de las enfermedades.
He aquí una pequeña guía para limpiar el teclado sin mucho esfuerzo. Sólo necesitarás un recipiente con agua, un aspirador, palillos y un clínex (o bastoncillos de algodón) y un destornillador para hacer palanca.
- Hacerle una foto al teclado, para luego acordarse de cómo volver a montar las teclas.
- Quitar la mierda superficial con el aspirador y el accesorio para quitar polvo, ese que es redondito y con un cepillo en círculo por el borde.
- Sacar las teclas haciendo palanca con el destornillador, suavemente, comenzando por una esquina. No saques las grandes: retorno, espacio, delete y mayúsculas, a no ser que sepas lo que haces. Estas teclas suelen llevar una barrita de metal que luego es difícil de montar. Si las quitas, mejor, pero sólo si crees que vas a saber volver a montarlas. Recuerdo haber tenido problemas con esto ya cuando tenía el Spectrum Plus y su teclado semi-profesional.
- Poner las teclas en un cubo con agua y Fairi o Mis-tol. Remover de vez en cuando para que no se peguen (que no, que esto es broma).
- Alucinar con la de basura que hay dentro del teclado. Volver a pasar el aspirador para quitar lo más gordo. Probablemente queden muchos residuos incrustados, pegados, derretidos (¿comiste hamburguesa con queso encima del teclado?… ¡buaggghh!)
- Usar los palillos en las zonas más asquerosas, especialmente las esquinas, y un clínex para limpiar el palillo de impurezas. También puedes usar un bastoncillo de orejas humedecido ligeramente, cambiándolo de vez en cuando para no esparcir la porquería en vez de limpiarla.
- Cuando ya esté reluciente, recupera las teclas. Frota un poco las que estén más sucias para eliminar el aceitillo de su superficie.
- Cuando estén todas libres de grasa, enjuágalas bien con agua limpia y sécalas bien para que no se moje el teclado por dentro.
- Consulta la foto que hiciste al principio y coloca cada tecla en su sitio: es muy confuso trabajar con teclas que no hacen lo que pone en su etiqueta.
Alternativamente, puedes cambiar de teclado cada 6 meses o así, que no son muy caros.