
Test de la Muerte
No lo soporto. Y estoy seguro de que hasta su creador lo odia.
No, no quiero saber qué día me voy a morir. Pero aunque quisiera, seguro que después de ver y oir este anuncio se me quitarían todas las ganas.
La primera vez que lo oí me sobresalté, pues pensé que me había dejado algún juego o software de vídeo o cualquier otra cosa abierta en segundo plano. Pero al volver al navegador tras haber hecho Alt-Tab por todas mis aplicaciones, descubrí esa cara terrorífica que, guadaña en ristre, me miraba con la cara ladeada mientras me preguntaba con tipografía Viernes 13 si quería saber el día de mi muerte.
Lo malo es que, intrigado, me sometí al interrogatorio, por esa mórbida curiosidad que nos pica a todos de vez en cuando. Llegué hasta el punto en que, para decirme la tan oscura fecha, me pedía que me registrara. Ahí cerré la pestaña y proseguí con lo mío, confiado en que el engendro ese de la guadaña no me volvería a intimidar… ¡pero vaya que si lo hizo!
Al poco rato, buscando tutoriales sobre cómo consultar el Directorio Activo desde C#, volví a oir la risotada. Y al ir a visitar un foro sobre reproductores de DVD, volví a oirla. Y así, durante días enteros me dieron escalofríos, alarmé a mis compañeros de oficina, tuve que deshabilitar el sonido de mi ordenador y, finalmente, sentí miedo. Pero no por el hombre del saco en forma de banner, sino por lo que esto significa para todos nosotros, los que a diario navegamos por estas aguas digitales.
El banner fue desde el primer día de su aparición visto con recelo por los navegantes y con entusiasmo por los publicistas de poca monta. Los ha habido con sólo texto, con sólo imágenes, con imágenes animadas -la odiosa era de los GIFs animados-, en Flash, en rollover, en popup, usando AJAX… a cada cual peor que el anterior.
Sin embargo, parecía que por fin se había alcanzado un consenso entre los navegantes y los publicistas: y así es, nos hemos acostumbrado a ver discretos banners, los nada llamativos Google Ads y publicidad que en mayor o menor medida armoniza con el resto del contenido de la Web.
Hasta ahora.
En qué momento algún creata dio con la fórmula onMouseOver=”carcajadaVil();” lo ignoro, y no me parece que sea él a quien haya que culpar. El ejecuta de la campaña es más culpable, así como el cliente que contrató a la agencia. Pero aún más culpable es el medio que haya permitido semejante disparate, tal afrenta a los usuarios, un retroceso a la edad del Netscape Navigator y más atrás aún, al timo de la estampita, a la publicidad grosera, insultante, irrespetuosa, vulgar y cutre.
Google AdSense, habéis metido la pata. Parece que ya se ha retirado el anuncio gracias a la presión ejercida desde varios medios. Sin embargo, el miedo ya se nos ha quedado dentro. La prueba es que a día de hoy, al ver la imagen que acompañaba a este artículo he bajado instintivamente el volumen de mi ordenador. y he tenido que retocarla para quedarme tranquilo, no sea que hasta mi propio blog me dé miedo.
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me parece increible q ahora pongan la cara de michael jackson