Spotify

Spotify

Desde el viernes pasado he estado probando Spotify, tanto en la oficina como en casa. Pocos servicios son tan sencillos y tan revolucionarios a la vez.

La idea es muy simple: olvídate de almacenar tu biblioteca musical en tu disco duro. Sustituye tu reproductor musical por uno nuevo, de aspecto parecido a iTunes pero mucho más sencillo. Escucha toda la música que quieras, todas las veces que quieras, cuando quieras y donde quieras, y sin pagar.

La interfaz de Spotify es muy sencilla de usar

La interfaz de Spotify es muy sencilla de usar

Matizo: donde quieras significa donde tengas un ordenador PC, Mac o Linux con conexión a internet, ya que las canciones se escuchan en streaming. No hay versión del reproductor para móvil, aún. Por lo demás, es transparente el hecho de que tus canciones no estén en tu ordenador. Puedes buscar, pausar, reanudar, ver la carátula, agrupar por artistas, por discos. O sea, que no es una radio sino un reproductor personal en el que tienes control total sobre lo que reproduces. Hasta puedes crear tus propias listas de reproducción.

Sin pagar significa que, en la versión gratuita, Spotify reproducirá ocasionalmente un anuncio publicitario. En el tiempo que llevo usándolo apenas he oído cuatro o cinco anuncios de estos, y siempre entre canciones, nunca en medio de una canción.

Hay versiones de pago: un pase de un día cuesta 1 euro, un mes son 10€, y un año son 100€. Estas versiones no contienen ninguna publicidad. Las versiones premium (a partir de un mes) ofrecen, además, la posibilidad de invitaciones a amigos y familiares.

Es revolucionario porque no había nada parecido a esto hasta ahora. Si querías escuchar la música que te apetecía, tenías que buscarla en algún canal pirata, pasarla a tu biblioteca musical y escucharla ahí. Con Spotify, tu mayor problema será decidir qué te apetece escuchar. Es como si de repente tuvieras todos los discos que siempre quisiste tener, ahí, listos para ser escuchados.

Por supuesto, algo de revuelo se ha liado porque, aunque todo esto es estrictamente legal, algunas productoras no han prestado todo su contenido a esta plataforma. Así, por ejemplo, de los Beatles no hay nin rastro, aunque hay que decir que nunca estuvieron en iTunes tampoco. Y recientemente Spotify ha anunciado que algunos de sus contenidos no estarán disponibles según en qué países, por lo que si compartimos URLs de Spotify entre amigos de otros países puede que no puedan escucharlas.

Lo que sí tengo claro es que esto iba a llegar algún día. Al fin y al cabo, todo el mundo tiene acceso a toda la música que quiera a través de los canales P2P, con mayor o menor esfuerzo, cada vez se venden menos discos, Desde que conocí GoEar, casi cualquier canción que me apetece la puedo escuchar. Entonces, ¿por qué no aceptarlo de una vez? Con publicidad no intrusiva se puede sufragar los gastos de mantenimiento del servicio y, con los miembros que apuesten por un servicio sin publicidad, se obtendrían más ingresos. Todo es en beneficio del artista, que podrá promocionarse, ser más accesible. Las discográficas perderán relevancia frente a los usuarios, que son quienes en definitiva deben decidir quiénes son los buenos artistas, a qué conciertos asisten, y a quién contratan.

Actualización: ¡gracias, 9minutos!

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3 Responses to “Spotify”

  1. [...] en mi penúltimo post dije que ya no podía haber nada más después de Spotify. Pero claro, eso fue después de la [...]

  2. Gaspar dice:

    Fer, a ver si me puedes pasar una invitación para Spotify que tiene muy buena pinta. ¿Que tal todo por la isla? Un abrazo

  3. [...] a ver el musical de El Rey León. Para ir aprendiéndome las letras, estoy escuchando la música en Spotify. Si no existiera, me lo hubiera bajado con el Vuze. Si esto hubiera sucedido en los 80 y algún [...]

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